La mayoría de los quesos mexicanos genuinos, comúnmente conocidos como naturales, tienen su origen en la producción artesanal, que es un proceso de manufactura que emplea más mano de obra que maquinaria. También es importante destacar que estos productos se comenzaron a elaborar en ranchos y rancherías, a fin de aprovechar los excedentes de leche generados durante el periodo de lluvias.

Cabe añadir que la elaboración de los quesos mexicanos genuinos implica tres procesos: coagulación o cuajado de la leche, deshidratación del coágulo o cuajada, y la maduración de esta a lo largo de cierto tiempo, bajo condiciones ambientales especificas según la variedad de queso.