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domingo, octubre 17, 2021
Artichokes with greens on a wooden stand and gray background
A ComerGourmet

Alcachofas: deliciosas e ¡hipersaludables!

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Sus beneficios para el organismo son incalculables, pero es su textura crujiente,  jugosa y delicioso sabor dulce con toques amargos, lo que convierten la alcachofa en un platillo sin igual

Su nombre es la traducción de la palabra árabe ‘al-kharshûf’ que significa ‘palo de es- y, aunque su origen es incierto, procede del norte de África. A simple vista su parentesco con el cardo es innegable y, es que, la alcachofa nace, o por lo menos así se cree, del cruce y la mejora genética de varias especies de cardos silvestres. Lo que se sabe a ciencia cierta, gracias a diversas representaciones artísticas, es que ya existía su cultivo en el antiguo Egipto, aunque, sin duda, fueron los griegos y romanos los principales consumidores, especialmente con fines medicinales. Incluso, su nombre científico (Cynara scolymus) se debe a un mito griego que cuenta cómo Zeus se enamoró de una hermosa doncella llamada Cynara a la que convirtió en alcachofa.  Los españoles trajeron su cultivo a América siendo, hoy en día, la gran protagonista de plantaciones en California, Perú, México, Chile y Argentina.

Cuestión de paciencia

La alcachofa, que se puede encontrar de diversos tamaños y colores —verdes o moradas—, es una inflorescencia perteneciente a ese grupo de flores comestibles. Bajo sus escamas se esconde un pequeño y sabroso corazón que, aparte de ser un plato en sí mismo, es un excelente acompañante de guisos, carnes y pescados. Su cultivo no es tarea fácil, requiere gran dedicación controlar factores como el clima, el riego y la tierra, fundamentales para conseguir su aspecto compacto y corazón tierno. Las matas llegan a alcanzar hasta los 2 metros de altura y, como todo en la vida, si se cuida, en 3 ó 4 meses se pueden ver los primeros frutos del trabajo que, una vez recolectados, vuelven a brotar de nuevo tras dos o tres meses de espera.

Extra saludable

Es imposible hablar de alcachofas sin mencionar sus benéficas propiedades para el organismo. Su componente principal, la cinarina, evita la acumulación de grasa en el hígado, previene el colesterol y la formación de piedras. Asimismo, se caracteriza por su alto contenido en proteínas, fibra y agua que producen un efecto saciante y diurético, por lo que es excelente en las dietas.

Y, por si fuera poco, es una gran fuente de potasio, que contribuye a mantener con normalidad el sistema nervioso y muscular, vitamina K, beneficiosa para la coagulación sanguínea, y fósforo, que ayuda a mantener los huesos y dientes fuertes. También contiene insulina, que previene la diabetes, niacina que ayuda a reducir el colesterol y cuida la piel, vitamina E, B-6 y más vitamina C que una naranja.

Dos recetas súper fáciles

Paras saborear las alcachofas, basta con hornearlas con sal y aceite de oliva durante una hora a 180º, para saborear sus deliciosas hojas en todo su esplendor.

Ahora que si las prefieres crujientes, corta la punta de las alcachofas y retira las hojas más duras. Después  retira los pelillos del centro y tornea también el tallo. Para evitar que la alcachofa se oxide, una vez preparada y limpia, la sumergimos en un bol con agua y perejil. Ponemos una sartén con aceite a calentar y cuando esté lista, procedemos a cortar las alcachofas en láminas lo más finas que podamos y las secamos bien. Freímos inmediatamente, sacándolas del aceite en cuanto empiecen a tostarse. Al sacar las alcachofas crujientes ponlas en papel absorbente para retirar el exceso de aceite de la fritura.

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