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miércoles, diciembre 1, 2021
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Copas para brindar como se debe

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La variedad de uvas, técnicas de elaboración, tiempo de crianza, aromas… Cada vino es un mundo y, como tal, debemos asegurarnos de servirlo en el recipiente adecuado para potenciar el placer durante la cata.

Cuando catamos un vino, además de atender al color, aroma o sabor, debemos fijarnos en la copa que han usado para servirlo. Estas se diferencian por su tamaño, por el diámetro del balón, por la anchura del cristal y por el grueso del tallo. Pero además, la elección de la copa determina de qué vino se trata, por lo que puede ayudarnos a reconocerlo con solo un vistazo.

Pero, ¿cuántos tipos de copa de vino existen? A continuación detallamos los elementos principales de las copas y, también, cuál es la copa perfecta para cada tipo de vino.

Los diferentes tipos de copas de vino

Elegantes, sofisticadas, finas y a la vez robustas. Así son los tipos de copas para beber vino. La diferencia principal entre lostipos de copa para vinos es su tamaño, pero son más las características a las que debemos prestar atención a la hora de analizar de qué tipo de copa se trata.

  • Tamaño: El tamaño de la copa determina la intensidad y la longevidad del vino. Un vino joven, afrutado se servirá en una copa pequeña, mientras que un vino envejecido precisará una copa más grande para entrar en fusión con más cantidad de oxígeno y emitir más aromas.
  • Forma y diámetro: La forma de la copa debe de ser convexa con el diámetro apropiado para beber el vino con facilidad. El vino reposa en la copa, debe entrarle la cantidad justa de oxígeno para potenciar su aromas, dejando un sabor más suave en la superficie y un sabor más intenso en el final de la copa.
  • Tallo: Debe tener una longitud adecuada para sostener la copa con facilidad y que el vino no se caliente demasiado al posar nuestras manos sobre él.
  • Cristal: El cristal de una buena copa de vino debe de ser fino e incoloro para percibir mejor la tonalidad del vino y no interferir demasiado con el paladar.

Cómo debe ser una buena copa de vino

Cada vino es especial y debe ir siempre acompañado de la copa correcta. Sin embargo, esto no siempre es posible y por ello, es preciso que tengamos en mente algunas características esenciales acerca de los tipos de copas según el vino.

Su cristal siempre debería ser liso y transparente. El vino es el elemento más importante, mucho más que la decoración o los detalles de una copa bonita. Debemos poder apreciar su tonalidad y su espesor con solo mirarlo.

Por ello, cuanto más fino sea el cristal, mejor, con un tallo y un pie apropiados para coger la copa sin necesidad de tocar el cáliz y, así, evitar calentar el contenido. Debe de tener un peso ligero para oxigenar el vino con movimientos muy suaves durante la cata.

El tamaño de la copa variará dependiendo de si bebemos un vino tinto, un blanco o un espumoso.

Tipos de copas de vino tinto

Los dos tipos de copas para vino tinto más famosas son la copa Burdeos y Borgoña. La copa Burdeos es más alta, pero su balón es similar a la copa Borgoña. Los vinos tintos suelen tener más cuerpo, son más intensos y aromáticos y requieren copas grandes que permitan la fusión completa con el oxígeno.

La copa Borgoña es robusta y grande. El ancho de su balón nos ayuda a deleitar todos los sabores del vino y casi impregnar nuestra nariz en su tazón para absorber todo el aroma.

Diferentes copas de vino

Recuerda que los vinos blancos son más frescos y aromáticos. Al menos, deben serlo. Por tanto, dependiendo de la zona de origen o de la variedad, emplearemos una copa de Chardonnay, de Sauvignon Blanc o de algún otro tipo.

Copas de vino para vinos espumosos

Las copas de vinos espumosos son alargadas y estrechas, con forma de flauta. Las burbujas de este vino suben cuando se sirve, por lo que la altura de la copa no permite que se escape nada.

Estas copas se dividen en semi flauta, flauta estrecha, flauta ancha y copa. De todas formas, los vinos espumosos también podemos tomarlos en copas para vinos blancos, ya que realizan una función similar.

Tipos de copas para vino blanco

Las copas ideales para vinos blancos son más pequeñas que las de vino tinto. Su tazón tiene una forma de ‘U’ recta y fina. Los vinos blancos suelen tomarse a temperaturas frías y, además, es conveniente tomarlos en copas más pequeñas para que no se caliente.

Recuerda que los vinos blancos son más frescos y aromáticos. Al menos, deben serlo. Por tanto, dependiendo de la zona de origen o de la variedad, emplearemos una copa de Chardonnay, de Sauvignon o de algún otro tipo.

Copas de vino para vinos espumosos

Las copas de vinos espumosos son alargadas y estrechas, con forma de flauta. Las burbujas de este vino suben cuando se sirve, por lo que la altura de la copa no permite que se escape nada.

Estas copas se dividen en semi flauta, flauta estrecha, flauta ancha y copa. De todas formas, los vinos espumosos también podemos tomarlos en copas para vinos blancos, ya que realizan una función similar.

Siempre evita…

Usar copas de color 

A menos que se trate de una cata a ciegas en la cual una copa negra está en orden, degustar el vino desde un cáliz teñido es un faux pas, ya que impide observar el verdadero color de la bebida y apreciarla en todos sus matices.

Usar el tipo de copa incorrecto

Nada desluce un espumoso como el servirlo en una amplia copa de vino tinto, y nada arruina el viaje de los aromas de un tinto como hacer lo contrario. Lo ideal es tener al menos un juego de copas para espumante y uno para vinos tranquilos, aunque si se pueden tener copas para blancos y tintos, mejor aún.

Sostenerla por el cáliz

Al sostener la copa de vino, lo correcto es hacerlo por el pie o por el tallo, pero nunca por el cáliz o parte superior ya que, además de dejar poco atractivas huellas digitales en el cristal, estarás contribuyendo con tu calor corporal a que el vino pierda más rápido su temperatura, y por ende, lo disfrutarás menos.

Servir mucho o muy poco

Menos de un tercio de la capacidad de la copa es una porción insuficiente, pero más de la mitad es un exceso, ya que al agitar para percibir los aromas, si está muy llena arriesgas a que más de uno derrame su vino a su alrededor.

Lavar con jabón

Aunque pareciera lo más sensato, esto a la larga estropea las copas y les deja desagradables sedimentos. Lo mejor es limpiarlas a mano (no en lavavajillas) una por una con una solución de agua con bicarbonato, o al menos usar jabón,  diluido en agua.

Guardarlas mojadas

Las gotas de agua se secarán y podrán dejar pequeñas manchas blanquecinas debido a algunas sustancias que puede tener. Lo mejor es secarlas cuidadosamente con un paño muy limpio.

Apoyar la botella en la copa

Al servir el vino, no se debe apoyar el borde de la botella en la copa, además de ser inseguro, esto denota que no se tiene el pulso y destreza para servir correctamente. Simplemente se ve mal, no se trata de un refresco de dos litros.

Ahora que conoces más en profundidad las características de los tipos de copas según el vino y las reglas de etiqueta que te ayudarán a apreciarlo ¿Sabrás cómo servir tus placeres embotellados en la próxima velada con invitados? Puedes empezar tú solo o practicando con tus seres queridos más cercanos, pero recuerda que, en toda cata, lo esencial es contar con un vino de calidad.

¡Salud!

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